Te vi en el infinito. Si, te vi en el final o en la mitad de nuestro idilio, eso no importa. Te vi arrastrando un cuerpo, batallando, luchando contra él. Cuando lo mire, desee nunca haberlo visto, desee también nunca haber comenzado nada. El cuerpo ya no era arrastrado, ahora él te arrastraba a ti, desgarrando cada parte de tu ropa, de tu cuerpo, de tu rostro, de tu piel.
Intuí que tal vez el infinito era el futuro, pero no, tal vez el infinito solo es lo que puede ser el futuro. Me avergüenza confesarlo,pero no, no te vi: nos vi...
Después de luchar por quitarnos la ropa, luchamos por quitarnos la vida, o al menos eso fue lo que percibí al tener esa visión. Después de que fuimos “tú&yo” destruíamos todo con acciones humillantes y vanas. Lo único que tiene sentido hoy para mi eres tú, por eso no me soporto a mí mismo. Supongo que con un perdón no arreglare nada de lo que he hecho, supongo que solamente marchándome se borrara todo. Aunque ahora no lo veas.
Jamás me perdonaré, aunque fue algo que sólo se dio en mis ojos, jamás lo haré porque me siento capaz de hacerlo e incapaz de detenerlo. Los cuervos y otros pájaros negros anuncian el próximo luto, esta carta la escribí para que entiendas el porqué de mi huida. Si, lo sé, no son razones suficientes para ti, pero si para mí, porque avergonzado y todo tengo que aceptarlo, no tengo idea de cómo detenerlo... de cómo detenerme.
Te vi en el infinito y cerraré los ojos para no verte en el presente